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16/11/2008 Adios, MarinaADIOS, MARINA. Un silencio suave y profundo se abate sobre este hogar, ahora tranquilo. Te escribo desde tu cuarto. El lugar en el que tu cuna iba a recoger tus primeros llantos y sonrisas. El sitio donde imaginé tantas veces que extendías tus manitas para tocar, oler y llevarte a la boca tus primeras sensaciones. Comencé a escribir esta carta en una fría sala de espera, mientras buscaban el latido de tu minúsculo corazón. Tu madre, sola, te lloró en una sala de hospital cuando no lo encontraron. Yo solo pude correr y correr hasta ella para atravesar juntos el negro y estrecho pasillo que es el silencio de tu ausencia. Unas semanas contigo fueron suficientes para sentir tanto amor… Aquella carta comenzó llena de rabia. Sí, soy humano. Es una de las cosas que tu simple existencia me enseñó. Verás, Marina: en este mundo extraño que no conocerás, la simple verdad desnuda de la vida o la muerte nos hace temblar, impotentes, mientras nos damos cuenta de que nada tiene trascendencia salvo una verdad: solamente existe el amor. Ni siquiera has nacido y he recibido de ti tantas lecciones … Nunca pude estar contigo, ni acariciar tus escasos cabellos mientras te quedabas dormida. Tampoco llegaré jamás a saber si heredaste la personalísima nariz de tu madre o mi pelo negro y rebelde. Y si sé que venías mujer es porque así te vió mamá en sus sueños todos y cada uno de los días en los que tuvo la suerte de llevarte en su vientre. Ah, y en los de tu tío Tony. Todos sentimos tanta alegría con tu simple existencia… Tu abuelo te compró unos Geox de campeonato (siempre creyó que vendrías varón) y tus tíos Ginés y Elvira guardarán para tu hermano los patucos del Barça que se apresuraron a comprar. Sin embargo, decidiste no venir. Ya no estoy enfadado, hija mía. Pero no puedo dejar de preguntarme qué fue lo que viste de este mundo para no querer hacerte presente. Tu madre y yo sabemos prácticamente todo lo que la ciencia nos dice: que es normal durante los tres primeros meses, que más vale ahora que después, que en tres meses podemos volver a buscar un hijo… Pero no serás tú. No dejo de saber que jamás podré llevarte en brazos, auparte y enseñarte a pronunciar bien la erre. No podré explicarte cómo funciona este planeta al que no quisiste llegar. ¿Por qué? Quizá todos deberíamos pensar un poco más, aunque solamente fuese un minuto al día, en qué tipo de mundo estamos construyendo para que un ser inocente no quiera llegar. Querida Marina Ortega Díaz: llevas el nombre que tu abuela tenía pensado para mí, aunque yo también trastoqué un poco sus planes. Ibas a ser la primera madrileña de la familia, del signo de cáncer como papá… y poco más sé de ti. Que no podré cantarte nanas desafinadas o explicarte una y otra vez las mismas historias de la radio a la que dediqué mi vida. No podré pasear contigo por la playa y escuchar cómo tu madre nos explica qué es el mar mientras tus ojos maravillados descubren la inmensidad del horizonte, o el brillo de las estrellas. Adios, Marina, hija mía. Gracias por esta enorme lección de amor. 02/08/2008 SANACIÓNUn mes después de mi boda me siento extraño...
No conocía esta sensación.
Siento la vida como un acorde constante, en perfecta armonía.
Me sorprendo a mí mismo respondiendo con aplomo, con decisión.
Siento el calor, el viento y las sombras como parte de la misma melodía.
Observo a Eva, feliz, y sin hablar es como si habláramos constantemente.
Nunca antes me había ocurrido. Nunca.
Comprendo. Siento que todo está en su sitio por fin.
Sé que ese 5 de julio algo grande se sanó.
Algo que va más allá de mi vida o de la de mi esposa.
Algo quedó varado por fin bajo un océano de felicidad.
Y sé que fuimos valientes, pero nunca tanto como los que nos precedieron.
Sé que este es el camino.
Es el karma eterno de las deudas que al final se saldan...
... si se usa el corazón.
Por cierto, ya están las fotos que Edu Galvez nos hizo en la boda en www.evayjuanma.com
En realidad esta entrada era para avisaros de eso, pero ya me conocéis... 13/07/2008 Mensajes desde el paraísoEsta es la tranquilizadora carta que le enviamos a nuestras familias nada más llegar al lugar más hermoso que jamás he conocido, que es éste:
¡Hola familia!
Os escribimos na más pa deciros que estamos mu rebien. Aquí nos tratan de puta madre. Al final hicimos la excursión por Doha (República de Qatar) y no nos secuestraron. Y mira que se lo pusimos fácil. No queremos contaros detalles hasta que no estemos de vuelta para no preocuparos sin motivo. Solamente os diremos que acabamos durmiendo en una pensión de mala muerte de refugiados viendo Al Jazeera TV y frente a un corán y una señal indicando dónde estaba La Meca. Por supuesto a 52 grados a la sombra. Esta es la parte suave. Con 14 horas de escala en un Emirato te da tiempo a patinar sobre hielo en uno de los Grandes Almacenes del Doha Financial Center, financiados con petrodólares. A Eva no le quisieron vender un burka en la tienda "My fair lady" de accesorios para princesas del desierto ni a Juanma un traje de Jeque árabe estilo Lawrence de Arabia. Decían que era una falta de respeto. Fuimos al Carrefour (sí, aquí también hay) y nos pusieron de comer un McPollo, pero de beber, agua. El alcohol está prohibido en todo el país. Y no te puedes cabrear por eso porque te pueden meter en la cárcel solo por hablarle mal alguien o ponerte de morros. ¿Entendéis por qué todo el mundo está de buen rollo? Ahora en la isla todo es diferente (casi todo, porque el topless está prohibido) y estamos durmiendo una media de 12 horas con breves pausas para... bien ¡cuántas palmeras!. Nos acordamos mucho de vosotros. Os queremos. Muá. Una semana despuésLa semana más feliz de mi vida de momento no tiene textos...
Solamente imágenes y pocas. Están en la sección FOTOS y en EVAYJUANMA.COM
Besos desde el paraíso. 07/07/2008 7 de julio 2008, 2:41 AMMe despierto de repente, casi ahogándome … ¿de calor? No. Demasiados buenos recuerdos como para sencillamente dormir. He recibido más cariño que nunca en mi vida. Y claro, el niño grande que escribe se ahoga, feliz.
El encuentro con el padrino, una excursión en autobús, la noche anterior con las familias, el asalto al bar ya cerrado, y despertar sabiendo que era el Gran Día fueron momentos de un buen principio.
Barcelona, callada y latente, asistía tras los ventanales de Torre Catalunya.
A las 15:25 de cada cinco de julio desde que vivo en Madrid hablaba con mamá por teléfono. Ahora, ante la falta de línea con esos otros planos de la no existencia, me reencuentro con mamá en algún rincón de mi mente por unos minutos. Esta vez no lo hice sólo. Eva y yo, tras haber dormido en habitaciones separadas, comíamos (invitación cariñosa del hotel) mientras hacíamos repaso: ¿Qué íbamos a hacer? Unir nuestras vidas en un proyecto llamado “familia”. Lloramos cogidos de la mano… tan unidos al saltar…
Despedida de cita y al lío. Me visto asistido cual torero. Salimos y bailamos (eliminando la tensión) a C&C Music Factory en el “hummer” enorme. Nos hacen fotos y nos señalan por la calle. Me siento sobre la chaqueta. Planchado de urgencia en la cafetería… y… suena el móvil. Ya viene la novia. Luz verde. Del brazo de tía Lola, la hermana de mamá, caminamos lentamente.
Un pasillo lleno de amor y pétalos se mostró frente a mí de repente. Decenas de caras conocidas me sonríen. Es una sensación nueva. No la conocía, y no se parece a nada. Solamente aquellos que hayan atravesado ese pasillo alguna vez la conocen.
Caminando despacio, sonriente y con los ojos clavados en mí de quién se sabe enamorada, aparece Ella. Mi cómplice, mi amiga.
Juez, familia, Grandes Personas, amigos, lecturas, lágrimas de todos, canciones, aplausos, arroz (mucho arroz) y flores (muchas flores) forman parte de un todo con sabor a fresa y miel en mi recuerdo.
Banquete: calor, amor, humor (Martín, David y todos) música (olé, Tony) baile, sudor, y al autobús.
Abrumados nos subimos en una enorme fiesta sobre ruedas. Gritos, vivas, “el champán está caliente” y a la disco. El resto está borroso salvo para comer tarta de chocolate con las primeras luces del amanecer barcelonés.
Domingo por la mañana. Palpo al lado y mi mano encuentra su mano. Hay algo extraño. Llevamos anillo. Nos invade toda la emoción contenida durante semanas y lloramos. Juntos.
La ciudad y algunos turistas de la piscina son testigos del sellado carnal de la institución, ya casi a mediodía. Pequeño fallo: olvidamos el cartel de “no molestar”. Escuchamos “disculpen”, retomamos y tras un final de traca nos miramos, llenos de luz.
Sus ojos en los míos reflejan tanto amor… que las nubes vistas desde la cama solamente pueden asentir. Se trata del momento perfecto.
Ave a Madrid. No puede ser: todos volvemos en el mismo. ¡Sigue la fiesta! Risas en cafetería y a casa. Soy un clásico: la cogí en brazos al cruzar el umbral.
Por fin solos. Horas compartiendo los detalles que el otro no vió. Risas (muchas risas) en la terraza. Caigo rendido en su regazo. Duermo con el peso de días y días de emociones y tensiones hermosas. 2:41 y estoy al teclado. Transpirando por mis poros tanto amor que no cabe.
Ahora maletas y al Índico. Nos esperan miles de peces y mucho sol. El lugar ideal de descanso en el que hacer un cambio en el camino de la vida. Y de la mano de quién me ha elegido libremente y quién es ya mi familia. Un ser extraordinario con el que compartir lo que traiga el Destino. 12/01/2008 Amor, países lejanos y eleccionesCaso real: Mujer busca aventuras. Quizá ni lo sabe. Coge un avión y se va a un país lejano. Conoce a hombre. Surge algo. Muy bien, adios. ¿Adios?
Ni de coña. Falta lo más importante de lo que hemos venido a buscar. Algo que cambie nuestra vida. Los miles de kilómetros se traducen en miles de minutos de teléfono.
Pero cuando llegan dos personas a un punto, cada una lo hace con su tiempo vivido. Unos lo llevan más pesado, y otros menos, pero cada uno llega a una cita siendo la persona que es. Es decir, con su equipaje.
Hay seres que te piden que lleves su maleta, otros que no, pero cuando te quieres dar cuenta estás cargando con las de los dos, y otros que, sencillamente, no pueden amar libremente porque les pesa demasiado.
En el otro lado los hay que se quejan, que piden al cielo (¿?) ayuda y otros que hablan de la mala suerte de estar con quien no desean estar y haciendo lo que no quieren hacer.
La noticia, la gran noticia que puede cambiar eso es solamente una: ¿Quién lo eligió? No digamos muy deprisa “era mi única opción”. Vayamos despacio en ese punto y descubramos la cantidad de opciones que tenemos siempre en la vida. Sin duda, las hay.
Pero claro, eso significaría aceptar que somos responsables de nuestras vivencias. Siempre es más cómodo repartir un poco esa carga en los demás, algún poder divino y la suerte, que para eso es estupenda.
El resto de la historia está en www.mejorymejor.com: un sitio que he creado para reflexionar todos juntos sobre lo que nos puede ayudar a mejorar cada día.
Y también para hablar de cosas que creemos caídas del cielo, pero que quizá sin darnos cuenta, elegimos nosotros. 05/01/2008 REY POR UN DÍANoche de Reyes.
Imposible no acordarse de aquellas noches en vela… De aquellas mañanas corriendo al salón de casa. De aquel creer que unos señores ataviados como auténticos Reyes Magos entraban por el balcón hasta dejar bajo el arbol todos aquellos regalos.
Bueno, yo nunca entendí muy bien cómo era eso de que de pronto unos camellos esperasen en el balcón mientras tres señores campaban a sus anchas por nuestra sala de estar.
Pero en ese momento de mi vida había tantas cosas nuevas, tantas cosas que no comprendía…
Ahora han pasado años, muchos años. Aventuras, momentos de gozo, placeres, dramas, personas… y queda algo quieto, perenne para mí: la ilusión. El motor de mi vida.
Es 5 de enero por la noche y adivino unos paquetes envueltos escondidos bajo una caja… y sigo ilusionado.
Sé que hay unas zapatillas, y que un hermoso cristal descompondrá la luz en colores (petición expresa) para poder sentir el gozo del color puro, brillante, que viene de la luz del sol. Pero el hecho de saberlo no me quita la expectación de lo que vendrá. Tras esos paquetes hay amor, mucho amor. De alguien que quiere que mis pies estén calientes y que mi alma vuelva a ser la que siempre fue: la de un niño que busca sentir. Sentir ilusión.
Descubro sobre mi cabeza una corona imaginaria y miro de reojo hacia el globo terráqueo herencia de mamá. Ahí dentro hay sensaciones escondidas hasta mañana. Soy feliz de saber lo que ella quiere: sensaciones. Quien la conoce lo sabe. Jamás he visto tantas juntas. Mmmm…
He pulsado el botón de pausa para venir frente al teclado y compartir esto con todo el que lo lea, porque quizá haya alguien ahí que deteste la Navidad, o se sienta vacío esta noche.
Yo solo quiero compartir contigo, amigo mío seas quién seas, que soy feliz de ser… Rey Mago por un día.
No pierdas la ilusión.
13/12/2007 NAVIDAD Y FELICIDADNavidad.
Está estupendo que exista un momento en el año en el que pensar un poquito más en … ser feliz.
Puede que alguien piense que debería haber puesto “un poquito más en … los demás” Pero no. Puede parecer mentira, pero de un tiempo a esta parte he conocido muchísimas más personas preocupadas por los demás que por sí mismas. Sí, preocupadas por lo que les pase a los demás, pero también preocupadas por…
Lo que piensan los demás
Lo que hacen los demás Lo que compran los demás Lo que dicen los demás Lo que preocupa a los demás Ya es lo más de lo más. Preocuparse porque los demás se preocupan de que yo me preocupe. ¿Suena friki? Pues lo he visto en casi todas las familias.
Por lo tanto, esta Navidad creo que es un buen momento para dejar de preocuparnos y comenzar a OCUPARNOS. De nosotros. Observarnos y cambiar aquello que queramos mejorar. Pronto nos descubriremos ocupándonos también de los demás con respeto y ayuda sincera. Está en lo más profundo de ser Humano y es común a todas las culturas:
“To er mundo e güeno”
(Andalucía profunda) “Namasté”
(India espiritual) Vale, no todo el mundo es bueno. O sí. A lo mejor solamente están equivocados. Todo depende de lo empañados que estén tus cristales del amor para ver al mundo con manchas, o no.
Lo mejor de la Navidad: un momento para ocuparnos de ser felices. Solamente siéndolo, nuestra ayuda a los demás será completa.
Namasté, que to er mundo e güeno. FELIZ Navidad. 31/08/2007 VERANO DEL 07La mejor colección de momentos jamás vivida en tan poco tiempo. Van algunos:
Barcelona. Nervios y pasión el siete del siete del siete. Seis voces sin micrófono cantaron clásicos soul mientras expresaba mis sentimientos. Eva se desvanece envuelta en fiebre. Normal, según el médico.
Finlandia. Está borroso. Que alguien me preste un hígado. Casita en Tvarmine. Tres de la mañana, sale el sol y para bajar el nivel de alcohol nada mejor que correr desnudos en familia hasta meternos en el Báltico (a diez grados) mientras brillan las copas de los árboles.
Tenerife. Los abuelos en su preciosa casa, milenaria como el drago. Les monto altavoces. Pic nic con vasos de cristal y el mejor menú jamás degustado sin techo, frente al océano. Paseos y petanca ¿por qué no?
Aviones. Muchos aviones. Madrid – Barcelona – Madrid – Helsinki – Madrid – Tenerife – y…
Ya, Madrid. Retos y más retos. Llegan los clientes, las grabaciones, y la ilusión de los proyectos. Un podcast semanal y actualizar esto siempre. Ya no hay marcha atrás, hay compromiso profesional.
Adjunto fotos. Queda claro. La vida no es otra cosa que una colección de momentos que no se repiten jamás. Está en nosotros que sea para bien, o no. ¿Qué opinas? Te leo. ¿Estás ahí? 13/07/2007 4141 ya.
Me siento renovado. Cumplir años para muchos es una carga. Para mí, una recarga. Una oportunidad para hacer, otra vez, balance. Ver tu ruta, y seguir el camino. La música ha parado, y ya no hay guirnaldas. Queda una estela de abrazos, palabras llenas de cariño sincero, risas, y momentos irrepetibles.
Soy afortunado… Inmensamente rico. Rico en afecto, en el cariño de buenas personas.
Jueves, 5 de julio: Madrid. The Trinity. Hasta arriba (nunca mejor dicho). La cerveza corrió por litros y litros junto a las mejores tapas (Paco: olé esas croquetas y esos huevitos). Mis chicas de Quinto Nivel, mis buenos compañeros de la SER (Francino incluído), y mis amigos especiales. Buenas migas (normal que haya migas, con esas tapas). Llegan ramos de flores. Globos, sombreros y fotos. Noté tanto cariño... Más que nunca.
Sandra: “¿Nen, te das cuenta de lo mucho que te quiere la gente?” … “No, tú no lo sabes”. Callo. ¿Qué se puede responder a eso?
Cantan el cumpleaños feliz, y después, claro “que hable, que hable”. Me subo en la silla y me limito a pedir algo:
“Que en los años que sigan pueda seguir rodeado de buenas personas”
Y rompen todos en aplausos. Esto es lo que se llama un momento feliz.
Sábado, 7 de julio: Barcelona. Esa mañana cambia mi vida. Luego, Visual, en Torre Catalunya. Siete voces (genial, Itziar) ponen banda sonora a la declaración de amor más hermosa que jamás he hecho. Cena en familia. Barcelona a nuestros pies, y Juana, mi madre, presente a través de la figura distante del Castillo de Montjuich. La noche va cayendo mientras disfrutamos de momentos divertidos, suculentos platos, y hacemos planes para el año que viene.
Seguiremos informando. 16/06/2007 TODOS SOMOS NIÑ@SMi último álbum de fotos me ha removido.
Fotos de mi infancia. ¿Quién es ese? ¿Nos reconocemos en las fotos del pasado? ¿Por qué hablamos de “ellos, los niños” como si nunca lo hubiéramos sido?
¿Por qué las cosas de niños nos parecen menos importantes? Por que yo recuerdo como un disgustazo de los gordos perder un submarino de juguete en un lago. Claro, ¿a quién se le ocurre poner a navegar un submarino sin mando a distancia, ni cable, ni nada que se le parezca? El bicho aquel se enreda con las algas y ¡a ver qué haces! Ese disgusto no era menos intenso del que podría llevarme hoy si se quema mi casa. “Cosas de críos”. Que no, que esas cosas se quedan ahí.
Reconocerte en las fotos de tu pasado es un extraordinario ejercicio de búsqueda casi espeleológica. Ese eres tú.
El de ahora, es el mismo pero con experiencias, alegrías, penas, cantos, lloros, sal, azúcar, canela, sangre, colores, los demás, heridas, saltos, risas, furtivos, mirada, sueños, sueño, trabajo, amor… y, sobre todo: decisiones. Tú siempre elegiste el camino.
Voy a terminar de colgar, con una sonrisa, las fotos de este niño al que sigo reconociendo. 20/05/2007 No tan borrón, pero sí CUENTA NUEVAOlvidar es negar todo cuanto somos. Cegarse al paso del tiempo y pretender que nada ha ocurrido. Y eso tiene un mensaje implícito que no es el mejor que podemos darnos: no ser capaces de afrontarlo.
Juanma Ortega ya no es el mismo que hace unos años, o incluso meses. Donde antes había preocupación, ahora hay proyectos. Cosas aparentemente tan importantes como las audiencias o la profesión, no me dejaban ver el enorme sol de cada mañana. La ira me poseía cuando lo mejor era enfocarme en soluciones ante las adversidades. Antes tenía tantos miedos… y ahora veo tantas oportunidades…
El pasado, sin embargo, existe. Tanto, que no resulta fácil olvidarlo. No es mi trabajo hacerlo. Al contrario. Aprendamos de él.
Me siento enormemente orgulloso de mis cambios. Si quieres, prueba a detectar y combatir tus propios miedos a cambiar, y véncelos si realmente quieres ser, como objetivo, sencillamente… MÁS FELIZ.
Yo lo soy.
Cuenta nueva.
A Juanma.com, mi antigua página web, se la llevó una tormenta en algún lugar de Francia. Un rayo y todo fundido. No había back-up en el proveedor. Ya no estoy con ellos, pero mi página se la llevó el viento. Mejor. ¿Adversidad u oportunidad para mejorar? Ya tocaba un cambio. AQUÍ está mi espacio personal para ti.
Preparo una nueva temporada de "El Podcast de Juanma Ortega". La primera temporada ha sido un claro ejemplo del cambio del que hablaba. He decidido resumir TODOS los programas en tan solo dos, y crear una nueva temporada. Sí, a ser posible saldrán con más frecuencia. Estás escuchando el primero, y está AQUÍ.
Más buenas noticias: esta corriente que provoco y me lleva se ha llevado (dato exacto) cientos de kilogramos de enseres que ya no quería conmigo. Gracias por tus más de 10 contenedores, Antonio (portero de mi casa). PERO eso me ha permitido descubrir más de 500 cintas de grabaciones mías de radio y TV. Desde mis primeros programas en Radio Barcelona en 1986, hasta ediciones especiales de mis 8 años de ¡Anda ya! pasando por casi todos mis programas en TV durante los años 90. Poco a poco los iré digitalizando y creando una buena Enciclomedi@ personal para compartir. ¡Nostálgicos, preparaos!
¿Lo ves? El pasado puede ser un buen punto de partida. 15/12/2006 Navidades y … mi caaaaasaEra justo después del maravilloso puente de la Constitución. Yo venía de la compra, cargado con bolsas. Justo cuando cede el plástico y se estrella la botella de mosto contra el suelo (haciéndose añicos y dejando todo perdido) oigo, por quincuagésimo quinta vez en un solo día a los “Boney M” con su versión de “Feliz Navidad”. Lo reconozco, me afecta. Aún no son fiestas y ya estoy saturado de villancicos. Por eso, os ofrezco esta bonita composición navideña: BÁJATE EL VILLANCICO DE ESTE AÑO Usadla sin reparos para felicitar las fiestas a vuestros amigos, familiares o enemigos. Espero que os divierta una pequeña fracción de lo que me divirtió a mí grabarlo junto a mi amiga Eva, que es quien pone su voz. Como diría Iker, en Milenio 3: “Se da la misteriosa circunstancia” de que pocos días después de grabar este villancico, colocaron justo en la ventana de casa de Eva un altavoz del Excelentísimo Ayuntamiento de Granada con una selección de hermosos villancicos día y noche. Está que trina. Se ha comprado unos tapones, pero ahora no oye el teléfono cuando suena. Va con el móvil a cuestas y con el vibrador (el del móvil). De cualquier forma, el villancico le ha quedado bordado. ¿Verdad? Si es que esta chica vale un montón…
POR CIERTO, MI CAAASA se vende.
Sí, de la misma manera que hice con mi colección de discos, sois los primeros en enteraros. El hogar que me vio crecer, mi queridísima casa de Barcelona, está a la venta. Ya cuelga el típico letrero de SE VENDE del balcón, y un teléfono. El de mi prima Alicia: 637 75 44 77 En la siguiente entrada lo explico mejor... Felices fiestas, y de corazón. Deseo que cuando hagamos balance “de lo bueno y malo” de este año que se va, seamos amables con nosotros mismos. Si algo hicimos, por algo fue. Y nada mejor que el humor para vernos a nosotros mismos. Es un buen momento para reconciliarse con uno mismo. Aprovéchalo. Eso no sale en los villancicos. P.D.: Ah, se me olvidaba. Sí hay un villancico que me gusta este año. Lo puedes ver haciendo clic AQUÍ. Ojo, tarda en cargar. Paciencia. 29/08/2006 VUELTA A CASALa puerta se abre con un sonido sordo, casi vacío. Yace una casa, antes nido de un sueño.
Los muebles esperan, silenciosos. No saben, no opinan, no entienden. Solamente esperan, pacientes.
La cama, vacía y sola, pregunta. Yo no puedo responder. Cada rincón que fue antes nido de un sueño Es ahora una pregunta, un vació por llenar.
Mis pasos resuenan, firmes, pero solitarios. Las paredes desnudas, castigadas, testigos impasibles Aguardan lo que está por venir, pero lloran por lo que no es.
Yo, niño, busco. Y no hay nada. Solamente yo. Al fin, pero solamente yo.
El enorme silencio envuelve todo. Ya no hay más luz sonora de bienvenida. Ni el cálido aroma del fuego lento Ni el susurro de esa piel que me besa.
Yo. Pequeño, solo. Yo.
En mi pecho crecen las espinas, irrumpen las raíces del dolor Profundo, grave. En mi mente, la luz que me llevó hasta esta soledad inmensa Infinita, pálida y vacía. Una luz interior que, condescendiente, comprende mi dolor. “Tranquilo, mi pequeño” me susurra. Y sé que es parte del camino. Pero duele tanto…
Infinitos rincones, infinitos detalles llenos de amor. Ya no está aquí. Fue grande, hermoso. Pero ya no está aquí.
Ahora solamente yo. Pequeño, solo. Pero al fin, yo. 11/08/2006 Mis postales desde ItaliaCRÓNICA DE UN VIAJE Aeropuerto Leonardo da Vinci. Al salir me espera un guía con cartel llamado Carlo que saluda con un móvil en la mano. Le doy la mía y mientras lo hago, lo primero que me dice en un semiespañol apenas entendible es “tú que eres de España… ¿qué quiere decir esto?” Y me enseña un mensaje de texto en el que, entre otras muestras de cariño pone: “te echo de menos”. El tío resulta que estaba desesperado porque una española de la que está enamorado le ponía eso y el pobre entendía que le “echaba” de su vida. Le tranquilizo e incluso hablo con la española mientras me trae al hotel en furgoneta. La chica, muy maja, me dice que he ido a parar a la mejor ciudad del mundo. “Me la quiero comer”, pienso.
El hotel me impresiona. La experiencia me lleva siempre a ser escéptico y a no creerme que se puede parecer remotamente al del folleto (en este caso la web) pero no es así. Lo mejora. Muy fuerte lo de los jardines y la piscina olímpica. Y encima amables hasta el punto de chapurrear español si tienen oportunidad. Bueno, aquí todo el mundo chapurrea español según te oyen decir “hola”. Sobre todo en los comercios.
Dejo todo y, a pesar de las tres horas dormidas (contando las del avión), me voy al Vaticano. De cabeza a la plaza de San Pedro. La mejor forma de sentir escalofríos en pleno agosto. Sentir cómo se va acercando la cúpula de la basílica mientras te acercas por la Via Della Conziliazione es algo que todo ser humano debería poder hacer aunque sea una vez en la vida.
Una vez en la plaza, te ves rodeado por enormes columnas y figuras de piedra. Todas las formas parecen mandar un mensaje: “tú eres pequeño, Dios es grande”. Ese era el truco de quienes construyeron todo esto. Cuanto más te impresionan, más pequeño te hacen sentir y más te dominan. Me dejaré dominar por un rato mientras imagino siglos y siglos de humanos buscando paz para su espíritu entre estas moles de mármol blanco.
El Vaticano será un estado, pero toda esta zona es territorio internacional. Todos somos turistas. Esto me recuerda lo mucho que tenemos en común los seres humanos, seamos de donde seamos. Aquí se huele el miedo a lo desconocido. En cada cara de cada santo y cada virgen hay refugio y consuelo para el atemorizado, que en ocasiones exterioriza su pavor como ira hacia lo que considera extraño, y es capaz de encerrar a Galileo hasta la muerte.
Tomo el típico autobús turístico de dos pisos. Bien. La suerte y algunas nubes que amenazan (solamente amenazan) lluvia está haciendo que el clásico calor sofocante de Roma, este agosto no exista. “Non e come il due mile tre” Me dicen los lugareños, escarmentados por la ola de aquel año. Perfecto para salir.
Al Coliseo de cabeza. La guía española, muy maja pero con voz de pito, parece interesada en que charlemos. Pierdo toda posibilidad de una nueva amistad de una forma casi cómica:
- Guía: “¿Eres el de Los 40? Tú que eres locutor, se ríen de mí mis compañeros porque dicen que tengo voz de dibujo animado” - Juanma, sincero: “Ahora que lo dices, la verdad es que un poco sí”
Bueno, no está mal perder cualquier posibilidad por haber sido sincero…
Ah, el Coliseo. Impresionante. Una vez más, el miedo hecho espectáculo. Resulta que decenas de miles de romanos se juntan en un estadio para ver cómo desmembran a sus semejantes. El terror a que te ocurra lo mismo es una poderosa emoción. Como también lo es para los gladiadores: unos adictos hasta la muerte a la emoción escénica que sienten ahora las grandes bandas de rock o los futbolistas de élite. Me siento a escuchar en mi mente, boquiabierto, los gritos ensordecedores del gentío deseando sangre.
El “Backstage” estaba debajo. Pasillos y compuertas bajo un suelo de madera (como un escenario) recubierto de arena. Todo un show. Vaya, tampoco hemos evolucionado tanto. Esta es una gran verdad que no se confirmaría del todo hasta dos días después, en Pompeya, al ver tuberías de plomo, avisos de “cuidado con el perro” y hasta bares y restaurantes de 20 siglos de antigüedad. Hay quien piensa “qué avanzados eran”. Yo pienso “qué retrasados vamos”.
Como soy tímido (ejem) paso la segunda tarde con Lyn. Una filipina (monísima, por cierto) que me pide que le haga una foto, y yo lo mismo. Los dos andábamos buscando la Fontana di Trevi, y fíjate, acabamos cenando en una trattoría tras haber flipado con el Panteón. Por si te lo estás preguntando, no pasó nada. Nos dimos los mails y teléfonos y yo me quedé comprando discos mientras ella se iba a seguir su búsqueda por Berlín. Me encanta la gente que busca, mucho más que la que cree haber encontrado y no busca más.
Por la noche, Internet, escribir esto, y dormir. En un jardín y con una fuente sonando a lo lejos, se duerme estupendamente.
Excursión a Pompeya. Una vez más, mi “timidez” me lleva a conocer a Marisol. Se dedica a vender camafeos en la tienda de souvenirs a la entrada del parque. Haber vendido recuerdos y postales en el Castillo de Montjuich durante toda mi infancia me solidariza con el esfuerzo de la mujer y hasta le compro uno pequeño. Ella es de Tomelloso pero de corazón madrileño. De mi edad. Viene en los 80 de viaje con sus padres, se enamora y se acaba casando con Carlo, un pompeyano majísimo. Él es camarero del bar de al lado, en el que me invitan a Limoncello, la bebida artesanal de la zona, hecha a base de enormes limones naturales que lucen colgándolos de las tiendas. Buena gente hay en todas partes. Y sigue gustándome comprobar cómo aquí vienen a parar miles y miles de personas que prefieren buscar antes de seguir pensando que lo han encontrado.
Un poco de regateo para comprar dos tonterías y pronto me encuentro caminando en medio de una de las ciudades más importantes de la antigüedad. Me siento pompeyano antiguo. Esta ciudad de 22.000 habitantes ya no es nada más que ruinas porque el Vesubio, el volcán que la preside, un buen día de hace 2000 años decide tener una erupción que la cubre con siete metros de ceniza. Como pasa de noche, huyen casi todos menos 1100 de nada, que ni se enteraron o ya era demasiado tarde. Un drama. La ciudad, literalmente, desaparece bajo los restos del volcán. Los que huyeron no debieron ni querer oír hablar del tema. 1600 años más tarde, haciendo unas obras, la descubren pero la dejan tal cual. La gente del siglo XVII no estaba para arqueologías. Siglo y medio más tarde, un Rey Borbón piensa que puede ser interesante destapar a ver qué hay ahí, por si quedara algo de valor. Las excavaciones duran siglos. Y venga salir casas. Y templos. Y plazas. Y cadáveres de lugareños en postura de huir, tapándose la cara con los brazos. Impresionantes los de una mujer embarazada y el de un niño con las manos en el rostro. Que no. Que no eran tan diferentes a nosotros. A estos les pilló el marrón y les dejó así durante milenios para que yo, turista de los de cámara colgada, les haga fotos para que participemos de su angustia.
Me meto en el “spa” urbano, alias terma. Piscina, salas de masaje. Estos pompeyanos (los ricos, claro) no se privaban de nada. Fuera hay bañeras en las que esclavos y ganado comparten el agua, mientras ellos tienen agua corriente con sus cañerías y todo. Hay pasos de peatones, zonas vetadas al tráfico con pilones… Una ciudad como cualquiera. Estando aquí me pregunto en qué ha estado pensando la gente en estos últimos 20 siglos. Por qué no hemos evolucionado más. La respuesta me la guardo. Que cada uno saque sus conclusiones.
El enorme pene en erección de una figura masculina pintada en la entrada de una de las casas indica claramente que, efectivamente, hay oficios que son muy antiguos. Y que no se cortaban en ser claros con eso. Ahora se llama a ser claro, ser moderno. Efectivamente, no solamente no hemos evolucionado, sino que parece que el mundo ha ido justo al revés durante este tiempo. Más de uno atribuiría la erupción que se cargó la ciudad a un presunto “castigo divino por ser tan paganos y tan abiertos con el sexo”.
Vittorio es el guía. Se siente pompeyano de ese tiempo. Habla de las casas de familias adineradas con cierta admiración, como si me las estuviese vendiendo. “Fíjate, esta casa tiene sistema de calefacción central” y me enseña pequeños pasillos subterráneos que llevan a una chimenea y calentaban el suelo de toda la casa.
Me meto en las habitaciones. Me siento como si fuera un invitado.
- Hola, vengo del siglo 21 a ver la casa - Claro, éste es tu cuarto. ¿Algo para cenar?
Algunas pinturas de las paredes se conservan. Representan todo lo que tenían en su mente con muchísimos detalles. Si es que pintaban mejor que durante toda la Edad Media. ¿Pero qué nos ha pasado?
Me harto de caminar por sus calles, entrando en los bares, poniéndome al otro lado de la barra. “¿Qué va a ser?” A la vuelta, una vez más mi timidez me hace entablar conversación con Alessandro, el guía del autobús. Nos damos los móviles y quedamos para salir el sábado de copas. Seguiremos informando.
Hoy llueve. Y una profunda tristeza crece como regada por el agua que cae sobre los tejados de la ciudad eterna. Aquí, es cierto, las emociones son más emociones. Es bueno sentir, y dejar que salga, que fluya. Siempre nos ponemos a salvo de la tristeza, y es parte de la vida. Y yo me estoy sintiendo más vivo que nunca. Voy a dejar esto por ahora. Ahí están mis fotos – postales (más que nada porque salgo poco) Las iré dejando en el álbum de fotos de este espacio, en una colección llamada "Ciao, Roma!" Pronto más. Gracias por los comentarios. Aquí tan lejos se agradecen todavía más. 05/07/2006 5 de julio de 2006¡Hola, juanmablogeros!
Llegó el 5 de julio de 2006.
Y no tiene nada que ver con lo que yo creía que iba a ser cuando era pequeño y miraba el calendario perpetuo. Me recuerdo con escasos 10-11 años, maravillado de poder saber que sería miércoles el día que cumpliría 40. En el año 2006…
Me imaginaba un mundo diferente, con viajes a la luna como quien va al caribe, con tecnología al alcance de todo el mundo haciendo de nuestras vidas algo sencillo y tranquilo. Bueno, la realidad ha superado la ficción, y en muchos aspectos y no todos positivos, ni todos negativos. Me cuentan lo de los móviles y alucino.
Hoy he recibido más felicitaciones que nunca en mi vida, y además las que más me han hecho sentir feliz, porque son las que menos esperaba.
¿Mi forma de celebrarlo? Pues unas cervezas con los amigos y con mi podcast. 22/06/2006 CONCIERTO 40 ANIVERSARIONo voy a aportar nada nuevo sobre las opiniones que he podido observar en todas partes sobre el evento musical más importante vivido objetivamente en España.
Ya he leído que para todos fue inolvidable. Mi opinión, tal y como transmití al director de Los 40 y al de Cadenas Musicales de la SER es sencilla: “La mejor colección de momentos irrepetibles de la historia musical española”.
Tengo claro que los artistas solamente actuaban unos minutos, y es evidente que hacerlo en Madrid (tenía que ser un sitio céntrico) dejó a muchos lejos del evento. No es menos cierto que no se hizo ni una sola mención a aquellas personas que han dado su vida por Los 40 desde dentro (han sido centenares, además de mi) salvo el honrosísimo caso de Luqui, y porque Alejandro Sanz decidió cambiar la canción en el último momento para rendirle homenaje. Seguramente ahora te explicas que cantara al piano solamente, sin la orquesta. Sin embargo, poner paliativos a un acto tan redondo como ese, es absurdo.
Se le dio al público lo que quería. Además, se contentó a casi todos. Y ese ha de ser el trabajo de cuantos se dedican al entretenimiento. Los que trabajan mirándose al ombligo, no consiguen nada.
Y es que se requiere mucha creatividad para poder entretener, dar al público lo que quiere, y encima poder hablar de uno con el arte suficiente como para que guste.
De eso no hay mucho, últimamente…
¡Felicidades, 40 Principales! Disfruté como nunca. Ha sido mi mejor media vida. 22/05/2006 UNA HISTORIA DIFERENTE...¿Qué tal si creamos juntos una historia?
Yo empiezo, pongo una frase, y vosotros vais creando el resto del texto. (Por favor, colaboraciones cortitas: unas 10 líneas como máximo)
OJO: PARA LEERLO, HAY QUE HACERLO DE ABAJO A ARRIBA 03/05/2006 "En directo" desde InglaterraHola de nuevo, esta vez desde Londres.
¿Qué hago aquí? Pues como ya comenté, mi nuevo puesto en la radio tiene que ver con los nuevos servicios que podemos ofrecer desde el mundo interactivo. Y estos días en Londres se están celebrando unas jornadas para poner en marcha un nuevo proyecto del que muy pronto oiréis hablar a través de nuestras emisoras (sí, la primera será 40 principales, claro) Tiene que ver con la radio, y con el móvil. Y hasta aquí puedo leer, de momento.
Y aparecí por aquí el lunes, tras un fin de semana que nunca hubiera imaginado: mi amiga e instructora del Método Silva Carmen Berruete tuvo un percance (mejórate, cielo) y… tuve que dar un curso por sorpresa… ¡en Madrid!
Más de 90 personas. Mando desde aquí abrazos cargados de energía positiva a MªJesús, Victor Manuel, Manuel (¡campeón!), Ana, Rosa, Clara, Cecilia, Mercedes, Cristóbal, Jorge, Marina, a todos los asistentes (no me caben) y por supuesto a Ana Isabel (te la debo) Pepa y Silvia (una vez más) por hacerme sentir tan cómodo. Qué bonito fue ¿verdad? ¡Ahora, a mantener esos cambios positivos para la vida!
Recuerdo el curso ahora mismo desde orillas del Támesis, frente a la “city” y sus enormes gigantes de cristal, tras un día agotador pero maravilloso. Escuchar las campanadas de mediodía del “Big Ben” es emocionante.
Y, por lo visto, me espera un fin de semana intenso. Hay dos opciones, las dos me gustan, y son en Barcelona. Seguiré informando… |
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